- Es difícil de explicar. Son demasiadas cosas, demasiados sentimientos, demasiado...dolor.
- Tranquila Jane, lo bueno de estar aquí es que no estás obligada a nada. Puedes empezar por donde quieras, contar lo que quieras, obviar lo que te cueste expresar, no contar lo que no quieras que se sepa. Todo esto y este momento es tuyo. Tú decides.
- Lo sé, pero he tardado tanto en volver...quiero explicarlo todo. Soltarlo todo. Liberarme, si es que eso realmente existe.
- Bien, sólo hay una forma de saberlo. ¿Estás segura?
- ¡SÍ!
- Empecemos por el principio.
- ¿El principio?
- Ajá.
- El principio...fue el fin. El fin de mi familia. El fin de papá. El fin de mi hermana. El fin de la vida tal y como la conocía. El fin de la tranquilidad. El fin de las comodidades y de la estabilidad. Fue el fin de tantas cosas...Fue como despertar en otra vida. Una vida sin casa, sin techo, sin dinero ni tarjetas de crédito. Una vida sin cariño, sin afecto, sin gente que cuide a otra gente. Una vida donde el alcohol y las drogas eran presentes en el día a día de mis seres más queridos. Una vida donde las amistades ya no lo eran tanto. Una vida, que no esperaba que nunca me tocara vivir.
- Jane...
- Es demasiado. y creo que por hoy también. He tardado ocho años en volver.
- Pero has vuelto. Eso es lo más importante. Estás preparada. ¿Lista para seguir?
- Quizás mañana.
domingo, 26 de abril de 2020
SEIS AÑOS Y ONCE MESES
Treinta primaveras.
Hace seis años y once meses que no asomaba el alma por aquí. La última vez que lo hice fue para avisar de un bloqueo mental que aún vive en mí. Realmente hace ocho años y siete meses de mi último escrito. Tenía veintiún años cuando pude desnudarme con palabras por última vez.
Hoy, con treinta años, me he topado con este diario y no podía dejar de maravillarme, entristecerme, reír y llorar. Todo junto. Y todo a la vez.
Me resulta horroroso que siendo tan joven pudiera sentirme tal sola y vacía como lo hacía.
Me aterra ver como estando rodeada de personas que me querían, sabía encontrar la forma para ir en dirección contraría a ellos y encima quejarme por ello.
Me maravilla la imaginación que tenía. Como sabía hilar experiencias reales y plasmarlas en forma de historias.
Me asusta el motivo por el que dejé de escribir, pero me asusta todavía más el motivo por el que volveré a hacerlo.
Jamie, Kate y Jane, volveremos a encontrarnos.
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