martes, 16 de marzo de 2010

Mi gran amiga

Nunca seré lo suficientemente buena para satisfacerme a mi
misma, lo sé. Seguiré persiguiendo, corriendo detrás de
todo el mundo, buscando a buenas personas, buscando grandes
momentos, buscando el amor, buscando la libertad de hacer con
mi vida lo que quiera sin represalias, y buscando a mi gran
amiga, esa amiga que no siempre esta conmigo, esa amiga que
echo tanto de menos en los momentos más difíciles, esa amiga
capaz de abrirme todas las puertas del mundo, a la que añoro
al irme a dormir y al despertarme la mayoría de días, mi
sonrisa. Esa es mi gran amiga y la que procuraré no defraudar
jamás, porqué al fin y al cabo la felicidad, la mia y la del
todo el mundo, parte de ella. No hay nada como la sonrisa de
un niño el día de navidad, la sonrisa que aparece sin querer
en los rostros de los enamorados al mirarse, la sonrisa del
chico al que le acaban de decir sí a su propuesta de matrimonio,
la sonrisa de la chica que tres horas después no puede dejar de
mirarse el anillo, la sonrisa de una madre que tiene a su hijo
en brazos por primera vez, la sonrisa al reencontrarte con un
viejo amigo que el tiempo se encargó de separarlo de tu vida
pero que tú recuerdas con frecuencia, la sonrisa de unos padres
que acaban de oír las primeras palabras de su hijo, la sonrisa
por un ascenso en el trabajo, la sonrisa de un abuelo al abrazar
a su nieto, o simplemente la sonrisa por las cosas bien hechas,
que acertadas o no, son las que salen directamente del corazón.
Por eso y por mucho más voy a dedicarme a sonreír. Sé que habrán
lágrimas, si no las hubiera no sería humana, pero procuraré
levantarme y no dar la espalda a mi gran amiga. Esa amiga que
tantas veces me ha visitado y que me acompañará en los momentos
más importantes de mi vida.

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