No puedo soportarlo,
simplemente no puedo soportar no ser quién fui.
No puedes hacerme eso, no es justo.
Si fuera una niña pequeña,
chillaría, lloraría, gritaría, me tiraría al suelo,
patalearía y gritaría todavía más fuerte
si con eso consiguiera llamar tu atención.
No sólo necesito que me escuches, me sonrías y me abraces,
necesito que quieras hacerlo.
No puedo soportar que pienses mal de mi,
no podría volver a soportar que me mires así,
dijiste demasiadas cosas sin necesidad de abrir la boca.
Odio, rabia, decepción...
son conceptos que no admito entre tú y yo,
no puedo soportarlo,
no preguntes cómo, cuándo ni por qué
es algo que no puedo evitar, se me escapa de las manos.
Estoy perdida y confundida.
No sé que hacer ni que pensar.
¿Significará algo más de lo que es?
Me da absolutamente igual estando las cosas como están.
Sólo quiero que me perdones,
que me dejes volver a formar parte de nosotros,
que me digas que no me odias,
que a pesar de todo sigo siendo yo.
No te pido que volvamos a ser quién fuimos,
no te pido nada más, ni siquiera nada menos,
no te pediré jamas que me busques o que me llames,
no te pediré absolutamente nada,
entre otras cosas porque no sé si yo misma soy capaz de volver atrás.
Sólo quiero que esta sensación de dolor y agonía me abandone.
Que seas capaz de mirarme a la cara,
que tengas la voluntad de decirme que todo esta bien,
que seamos lo dos capaces de aclarar las cosas,
que seamos sinceros y no nos asuste la verdad.
Necesito que me mires, me sonrías y me abraces,
como sólo tú sabes hacerlo.
Entonces sí podré cerrar los ojos y dejarte ir,
podré despedirme de ti sin este agujero en mi pecho.
Te quiero. Te quiero. Te quiero.
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