martes, 24 de noviembre de 2009

A través de la mirilla

Luchan el sol, la luna y el viento.
Sólo hay sitio para uno de ellos.
¿Su presa? La eternidad.
Un combate a muerte,
ilusión para los que se ven capaces de vencer,
miedo para los que temen fracasar,
pánico para los que ya han fracasado y
les aterra volver a hacerlo.
Y ante este espiral de sentimientos y emociones,
dos ojos observando, cautelosos, inocentes y aterrados.
Sus ojos, mis ojos. Siempre observando.
Una humilde espectadora de la vida.
Sin lucha propia.
Un día admira al sol,
otro ama la luna,
y al siguiente odia al viento.
Pero siempre en un segundo plano,
sin participar, sin involucrarse,
sin vivir, sin experimentar, sin sufrir.
¿Vivir y exponerte a sufrir?
¿O sufrir por no exponerte a vivir?
No lo sé...
Mientras tanto seguirá observando,
Mientras tanto seguiré observando.

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