Tengo que parar ya.
No puedo seguir con este ritmo, con este estilo de vida y
con esta desgana.
Tengo mil sueños y todavía no he cumplido ninguno,
y lo peor de todo es que cada día que pasa me cuesta más
creer que algún día lo consiga.
Mentiras, mentiras y más mentiras,
miles de promesas que nunca se cumplen,
deseos que derepente se esfuman,
situaciones normales que derepente deseo,
engaños, engaños, y más engaños,
y lo peor de todo es que todas esas mentiras y
promesas me las hago a mi misma.
Me miento una y otra vez,
es algo que no puedo controlar.
Decepción tras decepción.
No me gusta vivir así, no quiero vivir así,
no me gusta ser así!
Siempre he pensado que algún día despertaré
y aclararé mis ideas,
pondré orden a mis pensamientos y
realmente sabré lo que quiero en la vida.
Pero, conforme va pasando el tiempo,
voy confundiéndome más,
mezclo las cosas, mis ideas, mis pensamientos,
mis emociones, las cosas que quiero,
las que no quiero, las que pienso que querría y
las que supuestamente nunca querré.
Nada tiene sentido. No encuentro la magia.
El viento frió de este invierno cierra mis ojos,
no consigo ver mi camino,
la venda negra sigue cubriendo mi cara,
y no puedo deshacer el nudo que aprisiona mi nuca.
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